domingo, junio 02, 2013

Adelantándome a mis prejuicios


A riesgo de sonar excesivamente prejuicioso me permito hacerme ciertas preguntas en voz alta: 

  • ¿Es necesaria realmente otra versión de Carrie? Es decir, teniendo en cuenta la vasta obra de Stephen King, ¿en serio no hay nada más interesante de ver? ¿Para cuando una película de Cell, o La larga marcha? Joder, incluso El retrato de Rose Madder tiene potencial cinematográfico.
  • Si la idea es hacer un remake de una película de Stephen King, creo que hay una muy larga lista de producciones que merecen una segunda oportunidad. ¿Qué pasa con Perseguido (1987)? ¿Qué pasa con La tienda (1993)? ¿Qué pasa con Los Tommyknockers (1993)? Incluso Apocalipsis (1994) se merecería volver antes que la película de De Palma.
  • Teniendo en cuenta los carteles de arriba, ¿la idea de que Carrie sea ahora una chica guapa no va en contra de lo que es la idea central del personaje? Sé que esto es Hollywood y que esta es una producción comercial, pero aún así...

sábado, mayo 25, 2013

Reseña: Hostel 3 (2011)

Después de una larga ausencia llegó esta tercera entrega de la saga Hostel, esta vez directamente a formato doméstico y sin contar con Eli Roth en las labores de dirección. El elegido en esta ocasión es Scott Spiegel, habitual compañero de aventuras de Sam Raimi que se pone al mando de esta extraña secuela, que en aras de una mayor originalidad cambia muchas de las cosas que dábamos por sentadas en la saga, aunque se mantiene la idea principal de hacer que el público sea testigo de horribles torturas sufridas por las carnes de sus despistados protagonistas. Como película, por desgracia, resulta claramente inferior a las otras dos, y no sólo por las limitaciones técnicas de su formato (que también) sino por una historia muy poco atractiva que depara pocas sorpresas a pesar de las alteraciones que se han hecho a sus elementos más reconocibles.

De entrada el mayor cambio que se ha hecho es el de la ambientación, sustituyendo la Europa del Este de las cintas anteriores por Las Vegas, donde la organización Elite Hunting mantiene un grotesco y lucrativo negocio de apuestas basado en la tortura y vejación de desconocidos secuestrados aleatoriamente. El ubicar la historia en los Estados Unidos me parece el primer error que esta secuela comete, ya que elimina el carácter de peligroso exotismo foráneo que tenían las dos primeras partes, así como el subtexto xenófobo que dejaban relucir. Aparte, el hecho de que las víctimas sean un grupo de amigos en una despedida de soltero convierten Hostel 3 (2011) en una involuntaria versión torture porn de Resacón en las Vegas (2009), lo que por mi parte eliminó de un plumazo las posibilidades de tomarme la película en serio.

Pero al ser esta una entrada bastante superficial en una saga de terror exitosa está claro que el principal objetivo a buscar es hacer las muertes de los personajes lo más creativas y vistosas posible, siguiendo la estela de las dos entregas anteriores. En este sentido resulta también un poco decepcionante; con la excepción de un misterioso personaje enmascarado que protagoniza la que probablemente sea la mejor muerte de todas, la verdad es que ninguna de las escenas de tortura es muy creativa que se diga, y en algunos casos se deja muy en evidencia las limitaciones técnicas de la cinta, como por ejemplo esos vergonzosos escarabajos CGI. Por más que lo intentaba, simplemente no podía creerme que los tipos de este Elite Hunting eran la misma terrible y omnipotente mafia de las dos entregas anteriores, con lo que el componente de terror que tenían las cintas de Eli Roth se ve aquí reducido al muy superficial impacto de un gore facil y bastante barato.

Hostel 3 intenta arreglar esta carencia incluyendo un giro argumental que se ve venir desde bastante temprano y que no hace sino dañar más la película al agregar un innecesario componente de thriller de alcoba a lo que debería haber sido una reivindicación del miedo a lo desconocido. Tal como habíamos comentado en otras ocasiones, la ciudad de Las Vegas tiene potencial para ser utilizada como escenario de terror, pero aquí está completamente desperdiciada en una de esas secuelas tardías hechas exclusivamente para rentabilizar el nombre de una saga conocida. El completismo más radical es el único motivo que se me ocurre para ver esta película. Para los demás, detenerse en la segunda es la mejor idea posible.

jueves, mayo 23, 2013

Reseña: The Tunnel (2011)

Totalmente desconocida para mí hasta hace muy poco, The Tunnel (2011) es una curiosa producción australiana que forma parte de la reciente moda del cine de terror de estética realista y formato de falso documental. En el caso de esta de la que nos ocupamos hoy, dicho documental muestra el material rodado por un grupo de reporteros que se adentran en una red de túneles abandonados en el subsuelo de Sidney para descubrir la verdad tras lo que consideran una conspiración del gobierno. Pero lo que en un principio parecía ser simplemente un escándalo relacionado con la crisis de agua potable de la ciudad termina adquiriendo un tono mucho más siniestro cuando el grupo descubre un terrible secreto bajo el subsuelo.

Sin querer entrar demasiado en detalles, la premisa de la película no es lo que se dice muy original, y varios de sus elementos más interesantes remiten a otros clásicos de horror ambientado en el subsuelo urbano como la británica Death Line (1972) o la americana C.H.U.D. (1984), e incluso de ejemplos más recientes como The Descent (2005), con la que tiene muchos semejanzas. El formato narrativo que usa es, de hecho, la principal diferencia que podemos encontrar. Por desgracia es este mismo formato el que le juega una mala pasada y termina siendo su principal punto en contra al alargar innecesariamente una película cuyo principal atractivo está en el supuesto metraje realista. Aparte de eso hay que resaltar que este material supuestamente real está intercalado con entrevistas que no sólo no aportan nada al básicamente comentar de forma supérflua cosas que ya estamos viendo, sino que encima son en sí mismas un spoiler ya que revelan quien sale con vida de la experiencia y quien no.

Pero aparte de los conflictos de originalidad y del hecho de que se alarga demasiado para lo que cuenta, la verdad es que es una película bastante digna con algunos momentos de terror bastante buenos considerando lo generalmente poco atractivo que es este formato, aunque aquí quizás esté pecado de poco objetivo ya que por lo general me suelen atraer mucho estas historias ambientadas en un mundo subterráneo debajo de la ciudad donde se esconden horrores indescriptibles. En este sentido lo interesante de la película es precisamente lo que no cuenta, al sugerir un catálogo de monstruosidades de los que únicamente vemos una parte. Eso y el subtexto de leyenda urbana con el que comienza (y que por desgracia no es demasiado explotado) la hacen un tanto más tolerable. Lamento sólo que el formato de falso documental le quite gran parte de su interés, ya que en los últimos años hemos notado bastante que esta decisión estética es simplemente una forma bastante obvia de abaratar costes de producción.

Con todo y eso, uno de los detalles más interesantes de The Tunnel tiene que ver con su curioso método de distribución, ya que sus realizadores combinaron el estreno en cines con ofrecer la película gratis a través de torrent, con el objetivo de desperta interés en la película a nivel mundial en aras de un eventual lanzamiento en mercado doméstico. Esta iniciativa (que ojalá se repita en más ocasiones) por lo visto les funcionó, ya que está confirmada una segunda parte para dentro de poco. 

miércoles, mayo 22, 2013

Reseña: Evil Dead (2013)

Finalmente, tras años amenazando con ello, ha llegado la nueva Evil Dead (2013), y con ella la reinvención de uno de los pocos clásicos que quedan sin manosear del panorama de terror de décadas pasadas. Los miembros del trío original (Sam Raimi, Robert Tapert y Bruce Campbell) trabajan aquí de productores, dejando la labor de guión y dirección al uruguayo Fede Álvarez, a quien muchos recordaréis por aquel corto de robot gigantes Ataque de pánico. Contrariamente a todas mis expectativas, esta cinta de la que hablamos hoy ha terminado siendo una película muy divertida que ha disipado bastante bien todos mis temores y recelos iniciales. No es ninguna genialidad y creo que sus logros no sorprenderán a nadie, pero no se puede negar que en esta ocasión al menos han sabido por donde había que llevar el material. 

Uno de los mayores logros de la película, sin duda alguna, es que intenta ser aquello que Sam Raimi quería originalmente lograr allá por 1981. Tal como hemos mencionado en otras ocasiones, la primera The Evil Dead (1981) no era una comedia sino una película de horror seria cuyos únicos elementos jocosos venían dados por lo limitado de sus medios técnicos. En esta ocasión, el mayor presupuesto y el apoyo de un estudio permiten una película con un aspecto menos amateur y con miras a ser realmente un relato de miedo brutal, desagradable y sobre todo muy intenso en el que la violencia para con los protagonistas no se corta un pelo. Aún así hay que reconocer que la película no es del todo "seria"; no sólo se va volviendo más surrealista a medida que transcurre el metraje sino que también su violencia es tan exagerada que termina siendo involuntariamente cómica en ocasiones. Esto, sumado a algunos elementos que francamente no se pueden tomar en serio (como las risibles voces de los demonios), nos revelan que estamos no solamente ante un remake de la original sino también en cierto modo ante una reinvención de Evil Dead 2 (1987). 

Este tono exagerado y complemente alejado de todo realismo quizás decepcione a muchos de los que, a juzgar por el trailer, esperaban una película de horror más convencional, pero por otro lado es perfectamente coherente teniendo en cuenta que esta cinta se estrena luego del éxito de The Cabin in the Woods (2011), que parodiaba precisamente este tipo de historias, algo de lo que este nuevo Evil Dead parece perfectamente consciente. Sabiendo esto es normal que la película decida no tomarse demasiado en serio a sí misma, aún a costa de convertir lo que prometía ser una intensa experiencia de sangre y posesiones demoníacas en un divertimento más similar a una de esas casas del terror que uno encuentra en los barracones de feria. 

En definitiva, debo decir que he salido bastante satisfecho con esta nueva versión, cosa nada fácil dado que no tenía ninguna esperanza de que saliera bien. Sin embargo, reconozco que han sabido hacer una película entretenida, con algunas secuencias e ideas realmente buenas y algunos agregados interesantes como el cambio de sexo del personaje principal o el hecho de que la película intenta ser un poco más elaborada en cuanto a argumento al dar esta vez un motivo creíble a la presencia de los jóvenes en la cabaña. Como era de esperarse, hay un montón de guiños y referencias a la película original, algunos muy evidentes y otros un tanto más sutiles. Por supuesto que tiene sus fallos: con todo y sus mayores medios no consigue transmitir la genial atmósfera de la original, y algunos pueden echarse para atrás ante sus concesiones a la comedia involuntaria o su explicación un tanto pobre de la verdadera naturaleza de la maldición que acosa a los jovencitos, pero en general estamos hablando de una buena película que consigue ser un exponente bastante digno, al menos dentro del panorama actual de los remakes. Recomendable sin duda.

sábado, mayo 18, 2013

Reseña: American Mary (2012)

American Mary (2012) es una curiosa producción canadiense escrita y dirigida por las gemelas Jen y Sylvia Soska, su segundo largometraje después de Dead Hooker in a Trunk (2009). Se trata, tal como adelantábamos tras nuestro paso por el Fantasy Filmfest Nights, de una gratísima sorpresa y, por lo menos para mí, de una de las mejores películas de terror que he visto en lo que va de año. Parte del atractivo que tiene reside en el regreso de Katharine Isabelle a ese cine independiente canadiense que la hizo famosa con Ginger Snaps (2000), pero eso es sólo en la superficie; en realidad, lo más interesante de esta película yace en el tema que trata, una mirada a una joven estudiante de medicina que intenta paliar sus dificultades financieras adentrándose en el mundo de las cirugías ilegales, destinadas sobre todo a la modificación extrema del cuerpo.

El tema de las cirugías extremas y la búsqueda de identidad a través de una modificación corporal en ocasiones incómodamente grotesca lleva a esta película a una comparación más que evidente con The Human Centipede (2009), y al igual que como ocurría en esta, los detalles más horribles ocurren sólo en la mente del espectador, sobre todo en todo lo que rodea a la primera "cliente" de Mary y los resultados de la intervención, algo manejado de forma muy sutil pero también muy efectiva. Y eso que la película tampoco carece de alguno que otro momento de sangre y locura similares también a los que veíamos en la secuencia final de Audition (1999), a la que también hace algún que otro guiño pasajero. Pero por encima de todo eso la película construye también una historia de empoderamiento femenino que no se rinde a la burda explotación, el relato de una chica rara que se venga del "mundo normal" no a través de la destrucción de aquello que la rechaza (como sucede por ejemplo en películas como Carrie (1976) o May (2002), que tocan temas similares) sino por la búsqueda de una identidad y prestigio propios en ese mundo de fenómenos que le da la bienvenida y que ella termina abrazando de forma entusiasta por algo que va más allá de la simple compensación económica.

La película también vale la pena por ver a Katharine Isabelle, quien ofrece la que probablemente sea su mejor actuación hasta la fecha, huyendo del estereotipo de víctima y creando un personaje complejo y ambiguo que desafía la empatía del público en más de una ocasión. Su destacable trabajo puede haber sido el motivo por el cual la cinta termina renunciando al subtexto dado por la condición de inmigrante de su protagonista, algo que parece tener peso al principio (la película, aparte de titularse American Mary, no deja de ser una mirada satírica al sueño americano), pero que no termina teniendo mayor relevancia. En un nivel más superficial me parece increíble el hecho de que esta joven actriz parece que tuviese la misma edad que en Ginger Snaps o en Freddy vs Jason (2003), por mucho que ya haya pasado una década.

La única pega que quizás le puedo poner a American Mary es que su desarrollo merecía un final más intenso que por desgracia no se produce; llegado un momento parece que la película simplemente termina, lo cual resulta un tanto anticlimático. Pero no dejéis que esto os disuada; las hermanas Soska han logrado armar una cinta muy buena, retorcida y en ocasiones incómoda, una que sin duda estará entre las más destacables de este año. Muy recomendable.

jueves, mayo 16, 2013

Reseña: El enigma de otro mundo (1951)

Tenía casi treinta años de edad cuando vi por primera vez El enigma de otro mundo (1951), evidentemente mucho después de haber visto el remake que le dedicara John Carpenter con el título de La cosa (1982). Esto hace sin duda que mi apreciación sobre ella se vea un tanto contaminada no sólo por la distancia temporal que evidentemente nos separa de una cinta hecha ya en el ocaso de la era de los monstruos clásicos, sino también por las inevitables pero a la vez injustas comparaciones con aquella obra de principios de los ochenta que todavía hoy mantiene vigencia como icono de los efectos especiales gore. Esta versión del 51 es una cinta completamente distinta, tanto que la película de John Carpenter es considerada un remake únicamente de forma nominal y más bien se podría ver como una nueva aproximación al relato original en el que se basa.

En El enigma de otro mundo hay también una de las primeras muestras de ese cine de género que explotó la paranoia de la Guerra Fría con respecto a la posibilidad del invasor desconocido, en este caso un alienígena congelado que se libera en medio de una remota base en el Polo Norte y siembra de cadáveres las instalaciones. Hasta allí las similitudes entre ambas versiones son evidentes, pero es también donde terminan; la principal diferencia es que aquí hablamos de un único extraterrestre perfectamente identificable ante el que deberán unirse los científicos y militares del complejo. También, y a diferencia de lo que ocurría en la versión de Carpenter, el monstruo no asume la forma del resto de los personajes y es en cambio una única amenaza externa, lo que elimina el subtexto de paranoia de la del 82 y convierte esta versión en una cinta más convencional en la que un grupo de aguerridos hombres de armas lucha contra un monstruo invasor del espacio exterior.

Lo de hombres de armas se dice en el sentido más literal; uno de los aspectos más curiosos de esta película y que deja bastante marcado el contexto de Guerra Fría en el que se rodó, es la contraposición que el guión hace entre los valientes y decididos militares de la instalación y su enfrentamiento con el grupo de fríos y calculadores científicos que, muy previsiblemente, no desean matar a la criatura sino estudiarla aún a costa de las vidas de sus congéneres. La cinta toma un muy evidente partido por los militares al hacer de ellos hombres alegres y leales y pintando a los científicos como villanos cobardes que no dudan en traicionar a los demás cuando les conviene. Otro aspecto típico de los cincuenta reside en lo ninguneados que están los personajes femeninos, especialmente una Margaret Sheridan reducida a un triste papel de mujer florero. Lo interesante, sin embargo, y algo que se ha resaltado en muchas ocasiones, es como esta fue una película que buscó un mayor realismo en las actuaciones de su elenco alejándose de la falsa teatralidad muchas veces impresa en este tipo de productos; aquí los actores se pisan los diálogos unos a otros y en general el tono de actuación tiene una naturalidad muy poco vista.

El diseño del monstruo es bastante básico, con una estética prácticamente copiada del Frankenstein (1931) de Universal, y con una reverencia bastante marcada hacia ese tipo de cine de entretenimiento de monstruos clásicos que incluye un gag con una puerta atrancada digno de Abbott y Costello que me cuesta mucho creer que haya sido un accidente o una coincidencia. En todo caso, precisiones estéticas aparte, es una película muy recomendable y entretenida que a pesar de venir arrastrando muchas de las constantes formales de un cine de monstruos ya en decadencia, supo abrir la puerta a toda una serie de cintas de invasiones alienígenas que nos daría una extensa galería de monstruos interestelares, así como una constante temática de subtexto anti-soviético con aquella inolvidable frase final: "Vigilad los cielos. Seguid vigilando los cielos".

miércoles, mayo 15, 2013

Reseña: El ejército de las tinieblas (1992)

Hablar a estas alturas de El ejército de las tinieblas (1992) es un riesgo; de todas las películas de Sam Raimi es probablemente la que ostenta el culto más desaforado, hasta el punto de que ya se pasa por alto incluso el hecho de que se trata de la tercera parte de The Evil Dead (1981). Dicha omisión no es de extrañar, puesto que si la primera película de la saga era una historia de terror y la segunda una comedia de horror bastante equilibrada, esta tercera entrega es una comedia fantástica al cien por cien construída como una cinta de aventuras alrededor del fenómeno de Bruce Campbell, el actor que da vida a un Ash Williams atrapado en el tiempo y luchando contra los demonios kandarianos al tiempo que busca desesperadamente la forma de volver a casa.

Como es de esperarse, el recurso del viaje en el tiempo (y en el espacio, al estar ambientada en un contexto europeo) hace que esta película sea más deudora de un cine de aventuras de corte juvenil alejado de las truculencias de la primera película, y aunque en gran medida se han dejado de lado también las extravagancias surrealistas de las que hacía gala la segunda parte, no quiere decir esto que Raimi y los suyos se hayan descuidado en cuanto a las penurias por las que tiene que pasar el pobre Ash en sus aventuras, desde el enfrentamiento contra una multitud de versiones en miniatura de sí mismo hasta la aparición de un villano central en la forma de un Ash "malvado" (también interpretado por Bruce Campbell) que protagoniza algunos de los mejores momentos de la cinta. Eso y por supuesto la inolvidable secuencia del cementerio con el ejército de esqueletos guerreros, puestos allí como una concesión a la general ligereza de la película (para no poner cadáveres reanimados), es verdad, pero también como una indudable referencia a las criaturas de Ray Harryhausen en Jasón y los argonautas (1963).

Pero si la película funciona es, nuevamente, por Bruce Campbell en el papel de Ash. Más aún que en la segunda parte, esta tercera entrega es una cinta basada casi por completo en la performántica de su actor principal, tanto que por momentos parece que todo su trabajo fuese genuinamente improvisado. Es imposible imaginarse a otro actor en el papel, y me pregunto una vez más cómo es que Campbell no consiguió despegar como estrella en el mainstream a pesar de trabajos como el de esta película. Aquí Bruce Campbell y Raimi llevan hasta el extremo su predilección por el slapstick y las bufonadas caricaturescas, renunciando al horror pero consiguiendo una película muy divertida y llena de frases y momentos memorables. 

Como ya muchos saben, la película tiene dos finales, dependiendo de donde se haya estrenado. Personalmente me gusta mucho más el que se mostró en su versión estadounidense, ambientado en un supermercado y que calza mucho mejor con la idea del personaje de Ash como ese héroe improbable a quien no se puede evitar amar. Es este final, además, el que mejor aborda la posibilidad de una hipotética cuarta entrega que nunca llegó y que cada día parece menos probable, sobre todo teniendo en cuenta que ya se ha estrenado el esperado remake de la primera Evil Dead, volviendo esta vez a sus raíces de cine de terror. Y es que debido quizás a lo mucho que se alejó de la saga original, El ejército de las tinieblas fue un fracaso en el momento de su estreno, aunque con el tiempo ha conseguido un culto muy extendido que le ha dado un lugar especial en el corazón de muchos de los aficionados al terror, aunque no se encuentre de verdad en este género.

viernes, mayo 10, 2013

American Horror Story o el baúl de trucos del horror

Recién ahora estoy poniéndome al día con la segunda temporada de American Horror Story (tengo una capacidad de atención bastante limitada y no puedo seguir más de tres o cuatro series a la vez) y debo decir que el hype estaba bastante justificado. No tengo ni idea de cuántas series de horror haya en este momento (si hay un género difícil para la tele es este) pero sin duda vale la pena. Además, la curiosa forma que tienen de explotar su formato ha hecho las delicias de un seguidor del estructuralismo como yo: temporadas autoconclusivas sin ningún tipo de relación entre sí... pero al mismo tiempo haciendo que gran parte del elenco pase de una temporada a otra. Ah, y Jessica Lange... que grande está aquí.

La primera temporada comienza como horror puro y termina haciendo ciertas concesiones a la comedia negra ya llegando hacia el final. Esta segunda temporada parece de momento horror puro y duro, y la ambientación en un manicomio con todos sus constantes argumentales tiene un aire inconfundible a House on Haunted Hill (1959). De hecho toda la serie es un inmenso baúl de temas tocados por el género de horror (evidentemente) americano que de momento me tiene bastante contento. Si a alguien le faltaba una razón para ponerse a verla, yo digo SÍ.

miércoles, mayo 08, 2013

Reseña: Quarantine 2 (2011)

Tal como era de esperarse, Quarantine 2: Terminal (2011) no tiene nada que ver con las secuelas ya conocidas de REC (2007), pero lo curioso es que tampoco tiene mucho que ver con el remake de 2008 en el que se basa. En realidad, esta secuela parece seguir su propio camino hasta el punto en que ni siquiera es necesario haber visto su predecesora con anterioridad; se trata de una muy convencional película de zombis/infectados ambientada en un aeropuerto y protagonizada por un grupo de personas atrapadas en la terminal debido al brote de un misterioso virus que transforma a sus víctimas en salvajes asesinos. Realmente nadie parece haberse partido mucho la cabeza ya que el argumento es prácticamente el mismo que en la primera película e incluso se repiten algunos elementos como la llegada de los personeros del gobierno que terminan siendo más una amenaza que una salvación.

En lo que sí se nota el cambio es en el formato utilizado: la primera cosa a destacar de Quarantine 2 es que sus responsables han decidido abandonar el formato de metraje hallado de la primera parte para optar por la perspectiva omnisciente de toda la vida, aunque el poco holgado presupuesto hace que se mantenga el look amateur y la estética de cámara al hombro, sobre todo en los primeros veinte minutos, que están ambientados en el avión y que sorprenden por su minimalismo y lo claustrofóbico de su locación. Por un momento pensé que toda la película transcurriría allí, pero la cinta pronto se encarga de aterrizar para poder trasladar el horror zombi al más amplio escenario de la terminal desierta y bajo cuarentena.

Si pensábais ver esta película por cualquier razón (aunque sea el vil motivo del completismo) es bueno que vayáis dejando las expectativas en la puerta; comparada con esta, la primera Quarantine es una obra de arte cuyo único pecado es ser el remake de una cinta muy popular y reciente. Esta segunda película toma la loable decisión de abandonar el camino trazado por la saga española, pero al mismo tiempo no parece aprovechar el material para hacer nada nuevo, más allá de una muy superficial explicación de los orígenes de la plaga (no, no es el mismo que en REC) y una estéticamente curiosa secuencia con visión térmica que parece ser la obligada reminiscencia al clímax de visión nocturna de la primera película. Al menos el desenlace es mejor de lo que esperaba, pero la película se parece demasiado a muchas otras cintas de infectados que han pasado por delante de nuestros ojos en los últimos años, y honestamente no veo por qué necesitamos una más.